Hay días en los que estoy loca,y hay días en los que no,hay días en los que me quiero ir a la mierda donde sea que quede, llegar al fin del mundo y saltar, y hay días en los que estoy tan feliz y radiante que nada de lo que pase me puede opacar,y hay días en los que no hago otra cosa que juntarme con la gente que quiero porque no puedo estar un segundo sola, hay días cortos y largos, útiles e inútiles, y también hay días en los que simplemente no sé quién soy .
lunes, 28 de febrero de 2011
Y demuéstrale al
mundo que tienes razones para sonreír, y que nadie nunca te las va a poder
quitar. Que la vida está llena de obstáculos, pero que no son lo suficientemente
altos como para no poder superarlos. Y que si algún día te encuentras con uno
que te tape el cielo, dale la espalda que se sentirá ignorado y se
irá.
Tiempo. Mucho tiempo. Demasiado tiempo. Amo el
amor. Y pasa el tiempo. Y te quiero más. Y me quiero menos. Y me vuelvo imbécil.
Y ¿quien es esa?. Esa no soy yo. Cambiar. El amor te hace cambiar. Quiero ser
yo. Con lo mío. Mi libertad. Mis sueños. Mis metas. Mis besos. Los míos. Los que
regalaba. Los que más gustaban. Y amor. Yo tenía amor para dar y
regalar. Ya no me queda. Lo tienes tú. Todo para ti. Más del que nadie se
imagina. Mucho más.
Del amor entre
valientes. De eso va lo nuestro. De lo que nos gusta luchar. De lo fácil que lo
hacemos todo. Y lo complicados que somos. Lo tontos que nos ponemos. Lo que te
quiero. Lo que me quieres. Cuántas formas de amar en tan pocos días. Cada vez
más fuerte. Cada vez más fácil. Y más difícil. Pero si no cuesta no vale la
pena. Si no duele, no es amor. Y ha dolido mucho. Pero ya no. De casi
cuatrocientos días contigo, me los quedo todos. Los bonitos y los que no lo son
tanto. Cómo te quiero. Con cuántas ganas. No te imaginas. Ni yo me lo
creo.
domingo, 27 de febrero de 2011
Mentiría si dijese que ya no te quiero, que hoy no recuerdo el dulce sabor que me dejaban tus labios y el agradable aroma que dejabas en mi pelo cuando me abrazabas. Recuerdo cuando me dabas de la mano, todo era tan perfecto, tanto que a veces me daba miedo porque sabía que no duraría para siempre. Cuestión de días, de meses, de minutos, semanas o lo que fuesen, pocos o muchos, pero especiales, y sí, hablo de nuestros momentos. La manera en la que te despedías, en la que me saludabas con un beso, esa manera que tanto me gustaba y que ahora hecho de menos. No me gustaría verme obligada a llamarte cobarde, pero te lo mereces. Cobarde, por no tener el valor de decir que te habías cansado de mi, que no querías compartir nada más conmigo. Eso sí, el cambio fue radical. Hoy he vuelto a mirar tus fotos, ¿y sabes qué? Sigo convencida de que cada día me es más difícil olvidarme de vos.
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